jueves, 8 de diciembre de 2011

LA GUERRA DE LOS MOLINOS

¿Hasta dónde un pequeño gran acto en nuestra vida, puede llegar a convertirse en lo más determinante de nuestra historia? Bienvenidos asistentes y seguidores del círculo de café literario. La noche de hoy nos encontramos reflexionando sobre el actuar del hombre en su vida, y es El Ingenioso Hidalgo quien nos marca la pauta para iniciar este compartir; mismo que con la lectura del episodio más representativo de la pluma de Cervantes, referido a la pelea contra los supuestos gigantes, en realidad, molinos de viento, abre paso a deferir sobre los acontecimientos que hacen eco en la existencia del ser humano.

 ¿Qué provoca en nosotros? Pregunta el padre Matías, un episodio de la vida se puede eternizar y ser cumbre visible, cual montaña en el horizonte que a pesar de la distancia histórica se le consigue contemplar. Emmanuel responde, me interpela la figura del Quijote entusiasta que a pesar de su condición quiere pelear, aunque está maltrecho no pierde el espíritu de guerrero. Añade el presbítero, la forma en que hagamos frente a las adversidades de la vida tendrá resonancia en el tiempo. ¿Qué nos muestran los gladiadores?, ¿Cómo reacciona el hombre ante el infortunio? La investidura y la actitud de León Magno provoca un algo en los Unos y consigue frenar a Atila ante el inminente ataque de los Barbaros. Una acción basta.
A Don Alonso Quijano le bastan dos páginas “los gigantes molinos de viento”. Benito destaca la posición del guerrero, al mantenerse firme en una convicción encontrándose a sí mismo, Joaquín defiende la originalidad, sin pretensiones de buscar ser quien no se es. Edgar hace notar la fortaleza departe del Quijote y la unidad proveniente de Sancho. Y es que el episodio también nos muestra el valor de contar con un amigo. La locura no es necesariamente sinónimo de demencia, se puede ser loco y  un genio a la vez. Erasmo de Rótterdam en Elogio a la Locura muestra que el enloquecimiento es más alto que la cordura para hacer o decir las cosas que en perfecta sensatez no se diría. De hecho se hace loco en su obra que está dedicada a Tomas Moro para hacerle la más profunda y atrevida crítica.

Un evento, un solo recuerdo, solo una acción es suficiente. José Emilio Pacheco hace algún tiempo recibió el premio Alfonso Reyes, que evoca la memoria de uno de los pensadores más representativos de México, así mismo recibió el premio Cervantes, en cuyo acto refirió a los presentes que a su edad le faltaba aun mucho por leer.  Este acontecimiento es muestra de quien se encamina a la posteridad. Es la circunstancia del hombre que en vida talla su propia estatua y la coloca sobre cimientos que el tiempo no consigue deteriorar. ¿Qué vence a la mayoría?, ¿Por qué solo algunos alcanzan este privilegio? Lo primero que muchas veces nos vence es lo moral, cuando nos damos por vencidos en nuestro espíritu también sofocamos nuestras últimas fuerzas que quizá, serian las decisivas para conseguir la victoria y cambiar así el destino de un pueblo o una nación.

                ¿Es necesario estar trastornado para arremeter contra 40 gigantes con la dignidad de un caballero? Acaso, no lo hizo así el papa León, revestido de su ornamento sacerdotal y por ello se gano el sobre nombre de Magno que significa “El grande”. ¿Se necesita caer en la paranoia para atreverse a espolear al Rocinante de la vida y cabalgar hacia la aventura? Solo hombres decididos, seres humanos valientes, buscadores de la inmortalidad, pueden jactarse de acariciar la gloria. Sergio Pitol, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco están en el camino de la perpetuidad.

 ¿Quién nos asegura que la locura no es la aseveración más veraz de nuestra vida? La invitación está abierta, es nuestra decisión convertirnos en perennidad. Quizá se hable después de 400 años de nosotros como hoy se habla del Quijote al cumplirse su IV centenario. Quizá se recuerde a 25 locos que en una sala de humilde biblioteca adquirieron el cincel y martillo de la inspiración, para esculpirse su propia estatua que con las buenas obras fueran recordados para siempre.                                                           

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