jueves, 8 de diciembre de 2011

LOCURA ENCARNADA


            Son las nueve de la noche del último jueves de septiembre del 2011, y en la biblioteca del seminario hemos iniciado ya con la segunda reunión de este nuevo ciclo formativo, leyendo la obra de Miguel de Cervantes Saavedra “Don Quijote de la Mancha”. El padre Matías ha iniciado exhortando a vivir con intensidad los años del seminario, “son tiempos que no volverán”; reafirma el presbítero. Posteriormente leemos la introducción que Mario Vargas Llosa hace respecto a la obra, en esta, presenta a Alonso Quijano como un ser desesperado del mundo que se ha ido y no regresara. La noche transcurre taciturna y la pregunta viene al encuentro ¿Qué sentimientos evoca este hombre mayor, cuya locura le hace recrear en su imaginación un mundo distinto? Algunos seminaristas comentan: evoca la nostalgia del hombre que detenido en el tiempo busca sobresalir, ser el héroe y aferrarse a que su memoria no muera en el tiempo.
            Sí, dice Emmanuel, he visto a personas que han perdido lucidez, y el vagar desconcertante de sus ideas les hace apropiarse de un mundo imaginario. Catarino enfatiza: la lucha del hombre por vencer en la aventura, es un ideal firme y merece admiración mientras que Amado concluye: si nos hemos cansado de nuestro estilo de vida, debemos intentar otras cosas; que aunque parezca una locura, exalten nuestras ganas por vivir. El padre Matías agrega, la locura nos hace hacer cosas desbordantes, el ser loco representa una exigencia. Para Cervantes es revivir al personaje e inmortalizarlo a través de las letras. En bronce, en libros, en la memoria, se guarda el recuerdo perpetuo de la locura que hizo historia. Vianney nos revela que la locura le provoca miedo, sin embargo, en el ingenioso hidalgo también le induce envidia, por la libertad con que vive un loco.
            El Quijote puede significar todo. Realmente ¿los locos están locos o son los cuerdos los que están locos?, Martín Heidegger, en su obra ¿para qué poetas en tiempo de penumbra? Revierte la situación en una realidad, y nuestra realidad actual es semejante, ¿para qué sacerdotes en tiempos de violencia? La situación presente es precaria, vivimos en una sociedad inmersa en el terrorismo, dañada por el crimen, sacudida por los antivalores y sin embargo los sacerdotes son llamados a construir lo que en la obra de  Leibniz llama El mejor de los mundos, es la perspectiva del hombre que ha aprendido a ver en la oscuridad la luz y sacar partido; es crear un mundo feliz en nuestro entorno. Don Quijote es la revelación del hombre que sale de lo ordinario para ser extraordinario. La enseñanza no es caer atrapados en la locura sino, valernos de los instrumentos de la locura para ser originales, propositivos, libres. A fin de emplear nuestros talentos para edificar un mundo bello sin perder de vista la realidad.
            ¿Cómo transformar la ficción en una historia vivida, en una frase? “De lo ideal a lo real” propone Joaquín evocando a Hegel, “Tu anhelo puede ser tu vida” plantea Emmanuel, “Locura encarnada” formula Ángel. Y es que, encarnando la locura accedemos al plano humano, aterrizándolo al actuar del hombre, donde a una frase, un movimiento o una palabra se le confiere el poder de la eternidad, en donde su recuerdo vive por siempre. Así lo entendió Cervantes. “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” El inicio de una obra marca cual primera huella, el primer de los pasos, indeleble, superando el tiempo, donde todo poder conlleva una responsabilidad. Me parece que la locura es una ruta de escape, una puerta abierta a una dimensión donde todo lo imposible es posible, donde todo se permite. Donde es posible concebir quiza, en un escuálido y trasijado jamelgo a un robusto y fino caballo y convertir los viejos molinos de viento en fantásticos enemigos. Como quien construye un mundo perfecto y lo hace suyo para vivir y ser en él protagonista y autor.



No hay comentarios:

Publicar un comentario